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Inteligencia emocional, por: Sushma Subramanian

Posted by Cinthia_R | Cómo prepararte | Thursday 29 October 2009 12:59 am

“La gente te puede decir si estás adoptando una pose afectada o estás tratando muy duro”. Dice Mande. La audiencia podía sentir que estaba nervioso. Sonaba como si estuviera metiéndole turbo a los chistes.


Mande tenía que tratar de adoptar su estilo de baja energía, así que a través de los años aprendió a reducir la velocidad de su entrega y hablar simplemente a su audiencia.

En el 2008, fue nombrado el “Mejor comediante” por el Time Out New York.

La observación de Mande de que su audiencia no le estaba respondiendo de la manera que el quería, y más tarde el ajuste de su acto, le señaló un elemento crucial de hablar en público – la inteligencia emocional. El coeficiente de inteligencia emocional, CIE, es una medida de que tan conciente la gente está de sus emociones y la de aquellos que los rodean. Entrenarse en leer emociones y preparar respuestas se está haciendo cada vez más popular en los últimos años entre los negocios al tratar de actualizar a sus gerentes. Estudios han demostrado que la inteligencia emocional puede contribuir a triunfar tanto como – si no es que más – que la aptitud intelectual.

Tienes que tener un buen sentido de lo que la gente siente hacia ti, mientras estás ahí, dice Mande, quien agarra sugerencias regularmente de los aplausos y risas de sus audiencias. “Todo lo que los comediantes quieren es que la gente guste de ellos, así que si a la gente no le gustas entonces haz todo lo que puedas para tratar y cambiar eso”.

¿QUÉ ES LA INTELIGENCIA EMOCIONAL?

Gente con altos niveles de inteligencia emocional pueden leer exactamente las emociones, deseos y motivaciones de las otras personas. Esta aptitud los ayuda a interactuar mejor con los otros, escribe el patólogo de discursos de la Universidad Indiana de Pensilvania Shan Robertson en su estudio sobre la creciente atención que se le está poniendo a la inteligencia emocional en los lugares de trabajo. Eliminar las emociones de las decisiones importantes, como se le ha dicho a tanta gente, puede resultar en consecuencias desastrosas, Robertson hace notar. A veces, una corazonada puede ser tan útil como los hechos. Daniel Coleman, quien escribió el renombrado libro Inteligencia Emocional. Por qué puede importar más que el IQ, dice que el 90% del éxito en la vida de las personas puede ser explicado por medidas fuera del IQ.

Goleman escribe en su libro que la base de la inteligencia emocional se funda en cuatro pilares

  • Auto-conciencia.
  • Auto-manejo de conductas, tal como el lenguaje corporal, selección de palabras, expresiones faciales y el tono de voz.
  • Conciencia social, que es la habilidad para percibir las emociones de los otros.
  • Manejo de las emociones

Regular emociones es crucial para hablar en público, Robertson lo nota. Por ejemplo, un orador pudiera estar –molesto con un grupo de personas sentadas en la fila de enfrente. Pero más que expresar esa molestia con un movimiento de ojos o un encogimiento de hombros, sería mejor ignorarlo o enfrentarlo al pedirles que se tranquilicen, dice Robertson.

CÓMO APRENDER INTELIGENCIA EMOCIONAL

Algunas personas tienen un problema con el término “inteligencia emocional” porque implica que es una habilidad innata y no una que puede ser aprendida. El término “coeficiente emocional” a menudo se aplica de la misma manera que el coeficiente intelectual. Pero la mayoría de los especialistas están de acuerdo que ciertas destrezas para trabajar con otros pueden ser enseñadas.

Susana Rivers, una psicóloga de la Universidad de Yale, estudia el entrenamiento emocional para niños. Pero también organiza sesiones para educadores en muchas escuelas de Nueva York. Generalmente, el entrenamiento dura de 1 a 3 días e involucra el aprendizaje de cómo reconocer las expresiones faciales y comparte información destacada sobre el entendimiento de emociones. Otra parte del entrenamiento es la práctica. La gente trabaja en pares y practica exteriorizar las emociones, además de adivinar las emociones de las otras personas con compañeros.

Rivers dice que este entrenamiento puede cambiar la naturaleza competitiva de los ambientes de trabajo, orientando a la gente a la colaboración y cooperación. Estas destrezas pueden ser especialmente importantes estos días, ya que muchas compañías están siendo forzadas a despedir trabajadores. Si los líderes se entrenan en inteligencia emocional, sabrán cómo despedir a los trabajadores hospitalariamente y con respeto, lo que puede alterar dramáticamente los sentimientos de los empleados cuando se marchan de una corporación. Rivers dice. La inteligencia emocional no necesariamente cambiará un resultado, pero ayudará a aliviar cualquier tensión resultante.

Robertson, quien entrena negocios en actividades de construcción de equipos, dice que mucho del entrenamiento emocional tiene su base en lecciones que ha dado a compañías por años. La “inteligencia emocional” es un término que recientemente ha ganado confianza para comunicar un concepto tradicional.

Generalmente ella incluye ejercicios para determinar si la gente es comunicadora agresiva, asertiva, pasiva o

pasiva agresiva y enseña a los gerentes a entender los mensajes que sus empleados les están mandando, con o sin palabras. Ella logra esto pidiéndole a cada entrenando que se ponga en la situación de la otra persona y descubrir lo que la otra persona está sintiendo.

“El término inteligencia emocional está de moda hoy en día”, dice Robertson. “Hay una manera diferente de ser inteligente que lo que está en una prueba de inteligencia. No es un concepto nuevo. Es un término nuevo”.

INTELIGENCIA EMOCIONAL Y HABLAR EN PÚBLICO

Rivers dice que un elemento crítico de hablar en público es crear un estado de ánimo entre los escuchas. Quieres una audiencia que tenga un nivel alto de energía cuando estás tratando de cosechar emoción sobre un nuevo proyecto o hacerlos que se aquieten y que se vuelvan contemplativos si necesitas que ellos aprendan un nuevo concepto.

Rivers se especializa en usar la inteligencia emocional en un entorno de salón de clases. Ella ha enseñado a los maestros a usar un estado de ánimo de lector, una gráfica que permite a los alumnos transmitir a sus maestros sus niveles de energía al igual que su nivel emocional.

Maestros que necesitan que sus alumnos estén en el estado de baja energía, que es el mejor para enseñar destrezas de matemáticas, por ejemplo, pudieran tocar música relajante o hacer que los niños piensen de los retos de las matemáticas. Una alternativa en un entorno corporativo es usar una actividad de romper el hielo o probar el estado de ánimo de los miembros de la audiencia al mirar su lenguaje corporal.

En los primeros minutos de sus discursos, Robertson tiende a probar la personalidad de la audiencia. Ahí es cuando ella determina, basado en las expresiones faciales de la audiencia si deberá hablar de manera tranquila y relajada con humor o si deberá hablar de manera seria sólo con hechos. “De inmediato, trato de conectarme con la audiencia para ser más efectiva como oradora”, dice Robertson. Para asegurarse que las personas todavía están poniendo atención, busca respuestas de la audiencia. Después, prueba la efectividad de sus discursos basado en cuanta gente se le acerca para hacerle preguntas. De esa manera, ella sabe que ha creado una conexión efectiva.

Claro está, algunas personas cuestionan la utilidad innata para hablar en público.

De hecho, incluso un estudio cuestiona si esta aptitud natural es en realidad útil para hablar en público. La psicóloga de la Universidad Wright, Tamera Schneider

pidió a 126 estudiantes universitarios de psicología participar en un estudio para investigar si la inteligencia emocional había tenido un impacto en el desempeño de varias tareas, una de las cuales era hablar en público.

Después de haber tomado la prueba que calificó su inteligencia emocional, se les requirió a los estudiantes que asumieran el rol de gerente, pero se les informó que un empleado los había acusado de acoso sexual. Su tarea era desarrollar y presentar un discurso frente a sus jefes (un video cámara) para defender sus acciones. Para intensificar la ambigüedad de la tarea, no se les dio ningún detalle sobre el incidente. Se les dio dos minutos a los participantes para desarrollar su discurso y tres minutos para presentarlo. Si dejaban de hablar, un experimentador los hacía que continuaran.

Schneider encontró que para los hombres en el estudio, el entendimiento emocional se conectó con dar un discurso más efectivamente y con un contenido mejor. Para las mujeres, la inteligencia emocional no mejoró tanto los resultados con la tarea del discurso. Esto sugiere una relación específica de género entre el CIE y el hablar en público – algunas personas parecen ser más afectadas por el CIE que otras.

Sin embargo, todos los oradores estuvieron de acuerdo que es bueno tomar sugerencias de tu audiencia. . Por ejemplo, Joe Mande olvidó quien era su audiencia en el evento Hanukah el pasado diciembre.  En vez de reconocer el día festivo hebreo, hizo chistes sobre la navidad, y no es de sorprenderse que su audiencia no se divirtiera. Así que el reconoció que el chiste no funcionó, así que continuo hablando de cómo enseño a un grupo de niños de su escuela a jugar el juego de Hanukah, Dreidel. Su audiencia pareció disfrutar el show mucho más una vez que pareció hecho a la medida de su evento.

Steve Mitten, un coach de la inteligencia emocional que vive en Vancouver, Canadá, lo dijo mejor. “Se convierte más de una danza entre la audiencia y el orador, y conduce a una plática mucho más poderosa”.

Sushma Subramanian es una periodista independiente en Nueva York. La puedes localizar en sushma.subramanian@gmail.com

Traducido del artículo, ‘Emotional Inteligence. De la Revista, ‘Toastmaster’, páginas de la 14 – 16, Septiembre 2009.

Traducido por: Javier Córdova DTM

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